¡Llegada!
A mi llegada a Angers, me esperaba mi amiga Carole en el aeropuerto de Nantes. Tan sonriente y alegre como siempre. Así da gusto, es una persona genial, ¡y es amiga mía! Si es que tengo tanta suerte...
Desde Nantes salimos directamente hacia Angers, no sin antes poner el GPS para perdernos lo menos posible, pues con GPS igual, nos tendemos a perder alguna vez.
Una vez en Angers buscamos donde está ubicada la casa donde pasaré mis próximos meses. La cual es muy fácil de encontrar. Pero aún es muy temprano, pues mi casera no nos atenderá hasta las 18h, pues está trabajando. Así decidimos dar un paseo por el barrio.
Carol procura hacerme la vida más fácil, y me pone paños calientes. Así pues, nos acercamos a la esquina de la calle, donde hay una pequeña panadería. Pedimos un dulce, nos presentamos. Carole le cuenta que llego nueva al barrio y que no hablo francés. La dependienta muy simpática, me da una tarjeta de fidelidad, cuenta que muy cerca de aquí, dirección opuesta de la calle hay supermercados y tiendas.
Caminamos hasta el centro con portátil a la espalda y exámenes que corregir en mano (ella es profesora). Así conocemos la distancia, como llegar, y el tiempo que me llevará llegar al centro. Y lo más importante, ¡no perderme!

Alguna vez que nos paramos con cara de despistada, nos ofrecieron ayuda. Así, sin ni siquiera preguntar. Tan agradable la gente de Angers. Sin ir más lejos, cuando fuimos a comer, un kebap en el centro. Elegimos un sitio muy tranquilo y de dudosa higiene, que era regentado por un chico árabe. Éste nos contó, después de comentarle por encima la situación (que no se hablar francés y acabo de llegar), que él fue muy bien recibido. Él pensó que por ser árabe (creo que de marruecos), no sería aceptado. En cambio, se sintió muy bien recibido por la comunidad general de Angers.
Pero caminamos tanto, que estaba taaan cansada. Que no quiero ni imaginar como estaría Carole, pues ella también madrugó bastante para recogerme en el aeropuerto, y después de dejarme instalada, tuvo que andar otras casi 3 horas de vuelta a su casa.
Mi casera me cedió unas sartenes, platos y cubiertos que habían dejado otros inquilinos. Además de eso, yo me traje mi taza de desayuno y algún cuchillo decente para cortar pan o carne, pues me suponía que eso no me sería tan fácil de conseguir. Dos juegos de sábanas, un edredón, y unas toallas también me dejó mi casera.
Por otro lado, me ofreció como acuerdo para
lavar mi ropa los fines de semana, que yo me quedara un poco con su gata, y le
diera un poco de movimiento a la casa, y así yo podría lavar tranquilamente.
Obviamente, no suele hacer este tipo de tratos con sus inquilinos, pero a mi me
conoce. Además, me imagino que le conviene también, ese mismo día le habían
entrado a robar a la casa rompiendo un cristal por la puerta de atrás.
No parece una ciudad conflictiva ni de delincuencia, pero me imagino que su casa era una presa fácil, pues casi no está en casa. Llega por la tarde todos los días, y algunos fines de semana suele ir a la granja de Ives. Para colmo, los otros dos inquilinos vuelven a casa los fines de semana. Sea como fuere, este fin de semana no me ha dado la llave ni las indicaciones, así que me imagino que se habrá remediado dejando más comida a la gata. Pero yo pronto debería hacer una colada como dios manda. Pues por el momento me voy remediando lavando la ropa interior y alguna camiseta a mano. Pero los pantalones, toalla o sábana, son palabras mayores.
Se preguntará entonces, ¿dónde vivo yo? Su casa es una casa terrera, tipo dúplex con jardín grande atrás. A su garaje se entra por un lateral de la casa, esa entrada abierta es compartida con la casa colindante. Pues al lado del garaje, Ivana creó un edificio que queda sobre el garaje donde existen tres estancias y un baño. yo vivo en la del centro sin venta al exterior. Por fuera se ve como las otras dos estancias si tienen ventana, una a la parte del jardín y otra a la parte de la entrada. Yo soy la extranjera y la última en llegar, las cosas son así.
Pero a pesar de esto, creo que mi hogar está genial.

En definitiva, mi primer día fue agotador, pero completo y muy motivante.

Fuimos al instituto municipal donde se imparten los cursos de francés para extranjeros, fuimos a la oficina de turismo, tomamos café y me dieron un montón de información y un librito de bienvenida a Angers, además de varios mapas. Indicaciones de transporte público y las posibilidades de recibir un préstamo de bici por residir en Angers. Aunque hay partes que no he entendido, porque ni siquiera Carole sabía muy bien. Son cosas que debo de ir descubriendo mientras vivo aquí.
Como conclusión, que si eres residente en Angers, y tienes como demostrarlo, con un recibo de agua, luz, o alquiler, existen un montón de facilidades y ayudas. Yo por ahora solo tengo un pequeño recibo de este mes de marzo. Voy a intentar utilizar este, y si no, Ivana (mi casera) ofrece firmar algo con un recibo a su nombre para aclarar que yo vivo en su casa.

Pues eso es todo, pronto contaré sobre mis nuevas aventuras con el intento de comenzar a vivir en una ciudad que no conoces, donde tampoco conoces a nadie y además no conoces el idioma y vienes con un bajo presupuesto. ¿ Se puede sobrevivir?...seguiremos informando.
