Agosto 2017 Francia
Mi mes en Francia con muy bajo presupuesto.
Envidiaba cuando leía que había gente que viajaba con poco presupuesto. Investigando, encontré de gente que contaba como viajaba con poco presupuesto, que existía gente generosa o que utilizaba el trueque para ahorrar costes. Esos costes caros que puedes ser el dormir.
Lees y no estás segura que sea cierto lo que lees. Después sigues investigando y cada vez encuentras más material. Uno te lleva a otro y resulta que puede ser un material sin fin. Existe muchísima gente haciendo estas cosas, y los que no lo cuentan. Se puede viajar con poco presupuesto, y no solo por Asia.
Existe la posibilidad de alojarte en casas de personas ofreciendo tus servicios en el hogar, en su negocio familiar, en su granja o cuidando a los pequeños de la familia. También existe opciones más jipis aún, que son estilo comuna donde vas a ayudar con galería de arte, todos poner un poco de su ingenio o obra y ayudan para sobrevivir en un entorno agradable. Reciclan materiales de la zona, viven en contenedores adaptados a casa.
La verdad, he leído de todo. Es muy interesante, hay para todos los gustos. Yo personalmente, soy más cómoda. Disfruto de una buena cama, calor y prefiero entornos limpios y no muy masificados.
Mi experiencia
Después de leer mucha información, me animé con la página de Helpx, que a pesar de ser de pago y en inglés, me resulto un precio económico por lo que podía ofrecerme. Y a pesar de ser en inglés, era muy fácil de usar. Y la verdad, no me arrepiento. Lo intenté con una página que te daban la opción a ser gratuita, y a pesar de intentar varias veces mi ingreso, no me funcionó.
Helpx es muy fácil de usar, pero hay que tener paciencia, pues sus filtros son muy limitados. Puedes mirar sin pagar nada, pero no te dejan ponerte en contacto con los helpxs de la página. Pero cuando pagas los míseros 20€ (por dos años de inscripción), se abren un abanico de posibilidades y opciones que te permiten con más y mejores filtros. Filtros interesantes tales como saber cuándo publicó el helpx la última vez, o eliminar del visor aquellos que llevan más de 1 mes sin publicar. Lo cual es importante pues puede que nunca te contesten porque ya no lo estén usando.
Yo contacté con mucha gente, unos interesantes y otros no tanto. Pero quería lanzarme. Al final me decidí por uno que hablaba un poco español. Por aquello de que yo no hablaba "ni papa" francés. Y la verdad, fue todo un acierto. Tuve mucha suerte con mi helpx. Un señor con mucha energía, una fábrica "artesana" de quesos (que, por cierto, estaban riquísimos) y que daba una gran libertad de trabajo e intimidad en la casa. La casa era grande con muchas habitaciones, y yo me alojé con mi propia habitación y baño. Enlace directo a la página de la que hablo --> https://www.helpx.net/index.asp .

Estuve por un mes donde mis obligaciones era levantarme sobre las 8 de la mañana a abrir el gallinero y dar de comer a las gallinas y algún gallo gritón. Después desayunaba tranquilamente café con leche, tomates orgánicos que regaba cada tres o cuatro días, queso fresco con pan de pueblo, aceite de oliva o mantequilla. Había muchas más opciones, pero me aficioné al rico tomate con el rico queso (se me hace la boca agua solo de recordarlo). Otras obligaciones eran cerrar el gallinero cuando oscurecía y sobre las 19h p.m. dar de comer a los dos perros y cuatro gatos (había un gato callejero que pretendía domesticar antes que llegara el invierno).

Tres días estuvo Ives antes de marchar de vacaciones por dos semanas. Así que me dejó con dos señoras que pasaron 5 días. Estas señoras que no recuerdo su nombre, nos enseñaron varios platos típicos de cocina francesa; cocinaron rataouille, que a mi me recordó a un pisto de España. La galette, por comparar, cosa que no se debe hacer, se parece a un creps salado, pero la masa es diferente. La galette suele llevar queso rallado, jamón york, tomate y huevo, aunque es al gusto. Además, también hicieron una cosa con puré de papas, una capa de pescado, creo recordar que se llamaba Brandada de bacalao o merluza, cualquier pescado blanco valía. La Brandada de pescado blanco es típica de la región de Bretaña.
Después de estas dos señoras que no recuerdo su nombre, vino Vero. Muy particular y peculiar. Con ella aprendí algo de francés, algo de cocina y a entendernos sin conocer el idioma. Pues ella tampoco hablaba casi nada de español. Un día fuimos a su casa, a una hora y media de camino, para asistir a un festival biológico. Este festival estaba viajando por todo el mundo. Y lo llevaba un grupo de jipis que ofrecían comida biológica (ecológica) y respetuosa con el medio ambiente y animal. Había una especie de kebat de carne o vegetales, vino ecológico, cerveza y pan. Vero y yo seguimos en contacto. Me consiguió trabajo de fisioterapeuta en su región, pero hasta que no tenga el idioma no puedo ejercer.


Todo lo que comía era riquísimo, si había de sobra y todos habían comido bien, siempre repetía. De postre se estilaba queso, para caerte para atrás de rico que estaba quedarte con el sabor de queso semi-cremoso en pan apretadito como el de campo, de ese que ya cuesta encontrar. En cambio, el entrante era fruta, curioso, ¿verdad? Se traían unos melones de carne naranja de una finca cercana que estaban para rechupetearte los dedos.

Cociné calabaza espagueti, que resultó ser calabaza de cabello de ángel, por eso era tan dulce y rico su sabor. El cortarla y limpiarla es otro asunto. No sé si alguna vez se te ha ocurrido cortar una calabaza cruda de esas dimensiones y dureza. Y ya ni te cuento limpiarla de sus pipas y raspar para utilizar un poco de su pulpa para el relleno. De la tarea de cocinar la calabaza espaguetis me salieron cayos en las manos, y me hice heridas, lo que no me pasó arreglando el jardín, cortando cañas o poniendo tejado.

Curiosamente ese mes bajé unos kilos de peso, a pesar de la cantidad que comía. Esto puede ser, porque además de las actividades suaves y fijas que tenía todos los días. Me prestaron una bicicleta que podía coger cuando quisiera e ir a donde quisiera. La zona donde pasé el mes, era zona de paseo en bici, con prioridad para éstas. Con carriles a la vera del rio o por carretera por donde paseaba muchísima gente independientemente de la edad. Se veía a personas, la mayoría mujeres, con más arrugas de las que pueda soportar un perro Shar pei, dándole al pedal como si nada. Pues casi no existía desnivel, lo cual podía permitirte hacer kilómetros y mucho tiempo de pedaleo sin acabar exhausto.


Tuve tanta suerte, que me prestaron una furgoneta a mi libre antojo, por si quería conocer la región o ir a la compra. Además de dinero para comprar lo que hiciera falta a la casa, comida o perros. Yo era la que le tocó gestionar el dinero, me imagino que por que era la que más tiempo estaría.
Todos los viernes venía unos caballeros (porque montaban a caballo y era la traducción de ellos) y una caballera (jeje), que venían a montar a caballo cerca de la finca de Ives, donde Ives guardaba algunos de sus caballos. Aprovechaban y comían todos juntos. Cada uno ponía algo de comida y bebida y pasaban un rato. El primer viernes no nos enteramos de nada (yo no me enteré de nada y pasé a un tercer plano). Solo escuchaba y cogía alguna palabra suelta (por decir algo positivo). Pero ya el último viernes, me dijeron que ya estaba más suelta, que se me entendía algo, y podíamos intentar tener una conversación (eran muy simpáticos), o eso es lo que quise entender yo, que también es posible (jiji).
Mis gastos
Yo gasté poquísimo. En verano los billetes no eran caros. Por 150€ hice un viaje de ida y vuelta desde la isla de Gran Canaria con vuelo directo a Nantes. Además de eso, lo más caro resultó ser la guagua (bus) desde el aeropuerto al centro de la ciudad, la estación de Nantes 8€. Por otro lado, 16€ del tren desde Nantes a Angers, donde me recogieron en la estación después de esperar cerca de 6 horas. Si hubiera entendido bien y visto el correo de la página Helpx con tiempo, me hubiera ahorrado el tren, pues una amiga de Ives había ido a Nantes y podría haber vuelto con ella.
Además de los 150€ de pasaje, los 8€ del bus del aeropuerto y los 16€ del tren. Me gasté unos 20€ en gastos míos del todo el mes. Solo compre cervezas y productos de higiene. Todo lo demás lo suministraba Ives. Para la vuelta me cuadró que me dejaron en Angers, donde hice noche y me arriesgué con un blablacar que salía desde Angers hasta el aeropuerto de Nantes. Me salió genial, por todo ese trayecto de 1h de viaje, me costó 9€ (¡¡casi lo que me costó salir del aeropuerto a la ida!!). Me dejó a la hora que me interesaba y en el mismo aeropuerto. Eso si, no nos entendimos mucho, y el viaje fue bastante silencioso, pues mi pronunciación era pésima, y lo poco que intentaba decir no me entendía.
Por no contar que todo fue bueno
Por decir algo, y que no se diga que solo cuento lo bueno.
Con Ives no hablamos que días se trabajar o no, y como era suave, me sentía obligada a encargarme todos los días de las gallinas y madrugar (aunque algún día hablamos y me libré de madrugar).
Yves trabajaba mucho (cuando regresó de las vacaciones) y se dedicaba a sus cosas. Podía pasar días que no hablábamos casi nada, ni coincidíamos para comer. Porque se retrasaba horas o no iba.
Pretendía que hiciera (de forma indirecta) de comer prácticamente siempre o casi siempre para almuerzo y cena. Además, él era algo peculiar para la forma de hacer la comida.
Como punto y final
En definitiva, una grata experiencia que aconsejo a todos a intentar disfrutar. No todos tendrán tanta suerte como yo. Tal vez tengan más, o mejor o diferente. Sea como fuera, animo a que no dejen de intentarlo si les apetece, pues ahí fuera hay un sinfín de formas de viajar y gente generosa y deseosa de conocer a otra gente generosa y abierta a compartir experiencias.

